Así fue nuestra boda… Sonia y Miguel 12/05/17

Si al comenzar este año me hubiesen dicho todas las cosas buenas que estaban por llegar, directamente no me lo hubiese creído, y es que, a veces, resultan sorprendentes los cambios que da la vida, los caminos por donde nos llevan nuestras decisiones y lo que estas nos permiten experimentar cuando nos lanzamos a vivir aventuras y estamos dispuestos a recibir todo lo nuevo con los brazos abiertos, ilusión y optimismo.

Además de mi embarazo, hoy comparto con vosotros otra noticia especial de mi vida, ni mas ni menos que un día mágico e inolvidable y que fue el 12 de mayo, día en el que me casé con el mejor compañero de vida que podía haber imaginado, en una ceremonia íntima, romántica y preparada con mucho cariño que no he podido resistirme a contaros.

Todo comenzó en San Valentín, día en el que Miguel, mi actual marido y quien ha sido mi pareja durante 12 años, me sorprendía con una cena romántica en un sitio precioso de Madrid que para nosotros significa mucho y me pedía matrimonio. Fue toda una sorpresa, a la que no puede evitar reaccionar con lágrimas en los ojos y decirle si, por supuesto, que si quería caminar el resto de mi vida a su lado.

Pensamos en organizar la boda en primavera y nos hacía especial ilusión poder compartir este día con nuestros familiares mas directos y saber que nuestra bebé estaría presente de un modo muy especial, acompañándonos, haciéndola partícipe del día en que sus papás se dieron el Si quiero.

Teníamos claro que queríamos una boda de ambiente bucólico, donde todo fuese muy natural, con el verde como protagonista como base de fondo y el color de las flores primaverales aportasen ese toque personal y delicado.

Nuestro día comenzaba con una sesión de fotos en el madrileño Parque de El Retiro, un lugar de referencia para nosotros, castizo,  que significa recuerdos y amor, además de contar con unas localizaciones que nos parecían perfectas para formar parte de nuestra historia.

De la fotografía se encargó Silvia Buján, quien nos guió y acompañó en todo momento en el parque y el jardín donde tuvo lugar la ceremonia, escenarios preciosos que enmarcaban nuestro cuento particular. Y es que esa fue la sensación, de estar viviendo un cuento, con una sentimiento de plenitud y felicidad que no habíamos experimentado antes.

Como os decía anteriormente, la ceremonia y la celebración tuvieron lugar en The Good Food Company, la primera en un bonito y cuidado jardín que personalizamos y lo hicimos nuestro creando un ambiente de continuidad con el resto de elementos y detalles que dieron forma a la boda, tales como maderas, tonos suaves naturales y elementos que daban lugar a una composición que un día había imaginado en mi cabeza y que allí lo estaba viendo tal y como lo había soñado, esa sensación fue maravillosa.

La ceremonia fue muy emotiva y especial, hubo lecturas, votos y un ritual de arenas en el que participaron todos nuestros invitados, un recuerdo inolvidable que todos los allí presentes definieron como un enlace de lo mas original y emotivo.

Después disfrutamos de una deliciosa comida en el comedor privado de la casa, el cual elegimos por la intimidad que confiere el espacio y por la confianza que nos daba el conocer la profesionalidad del equipo de cocina que allí trabaja. En esta parte de la boda los detalles siguieron presentes, ya que intentamos cuidar y seguir con la ambientación que caracterizaba al evento, tales como la decoración de la mesa, la minuta que fue diseñada a conjunto con las invitaciones, el packaging de los regalos de los invitados, así como pequeños detalles que sorprendieron a todos, ya que quisimos tener presentes de un modo especial a los abuelos que faltaban y colocamos sus fotos junto con otras de todos los invitados y los novios para recordarlos y sentir que nos acompañaban.

Otros de los detalles que mas sorprendieron fueron la tarta, una naked cake de queso y fresas decorada con eucalipto y paniculata, flores utilizadas tanto en el ramo de novia como en los diferentes estilismos, los zapatitos de bebé que recordaban que nuestra peque está en can¡mino y de algún modo queríamos tenerla presente, y los carteles en los que dábamos la bienvenida a nuestros invitados a “La Casa de los sueños cumplidos” y “El jardín del si quiero” un guiño simpático que hacía mas personal y mágico este día, poniendo nombre a los espacios donde tuvo lugar el enlace y la celebración.

Poco mas puedo contaros, las imágenes reflejan las sensaciones y emociones mejor que las palabras. Espero que disfrutéis de todas las particularidades que dieron vida a  nuestra boda y os sirvan de inspiración.

Feliz día.

Sonia.

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Sonia Escribano

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