Cómo los armarios pueden cambiar nuestra vida

El título puede parecer exagerado, pero ya os digo que para nada lo es, os hablo desde la experiencia personal y profesional, y en ambas la percepción siempre es la misma: “Nunca nos parece suficiente espacio para almacenar y mantener todo en orden”. Cierto, ¿verdad? En la inmensa mayoría de hogares que visito, este es el principal problema de las personas que los habitan. Por un lado, la falta de espacio para guardar, y por el otro, que no saben muy bien cómo distribuir los interiores de los armarios para sacarles el máximo partido, ya que para optimizar la capacidad no siempre mas metros es sinónimo de mayor orden, sino adecuar la distribución a las necesidades de cada persona o para el fin que se vaya a destinar dicho armario.

En mi caso personal, cambiar de casa supuso en este aspecto (y en todos)  una liberación, vivir con una comodidad en cuanto al almacenaje a la que no estaba acostumbrada en la antigua casa. En esta contaba tan solo con un armario de obra en el dormitorio principal, y uno que se puso modular en el estudio, y que gracias a esto fui capaz de mantener todo lo mas en orden posible, pero no por ello mas a mano. Con esto quiero decir, que lógicamente parte del vestuario y complementos se ubicaban en el trastero (y gracias a que contábamos con este espacio extra que sino no me lo quiero ni imaginar) lo que implicaba con el cambio de temporada subir ropa del trastero, planchar,organizar interiores, recoger la que tocaba guardar, volverla a bajar. Algo que tanto preocupa a gran parte de las familias, hacer el cambio de armario, porque a veces supone un gran trabajo que solo pensarlo nos da escalofríos.Así que un requisito imprescindible en la búsqueda de la nueva casa fue que contase con armarios o por lo menos con una distribución que nos permitiese sacarlos de alguna parte (En eso Miguel y yo somos expertos :-). Por suerte, contaba con ellos, cinco armarios, pero tanto frentes como interiores no eran lo que buscábamos. Estéticamente no nos encajaba, ya que queríamos cambiar también las puertas y buscábamos que la carpintería siguiese toda la misma línea, en lacado blanco y moldurada. Y en cuanto a los interiores, nos parecían totalmente desaprovechados y no se adaptaban a las necesidades de almacenaje que teníamos.

Así que como teníamos claro el tipo de puerta que queríamos y que las habíamos encontrado en Leroy Merlin, fuimos a informarnos de si con ese mismo diseño o similar podíamos hacer los frentes de los armarios y la respuesta fue afirmativa, ¡bingo! Me encantaba y me sigue encantando su diseño, en su día, solo pensar que toda la carpintería sería como siempre la había querido me ilusionaba mas y mas.Lo mejor de todo, es que se pueden personalizar totalmente, los hacen a medida y en cuanto a distribución interior encontré muchísimas posibilidades. Ahora tocaba ponerse a trabajar en esa parte que me encanta trabajar con mis clientes, la de planificar interiores en función de lo que tenemos, y ya os digo que esa parte es fundamental a la hora de decidir cuantos cuerpos queremos que lo compongan, si preferimos barra, o baldas, cajoneras o zapateros.Otro aspecto a tener en cuenta y que se puede elegir es cómo queremos revestir el interior, si preferimos que sea del mismo color del exterior, o jugar con otro tono o material distinto. En casa opté por una especie de tela efecto lino en color topo que contrasta con el blanco del exterior, al mismo tiempo que aporta calidez y lo personaliza.En mi caso, pensé en presente y futuro y siempre buscando la comodidad del día a día. Por ejemplo, el armario de Martina fue proyectado para que siempre la resulte útil, algo que ocurre exactamente igual con el del dormitorio principal, repartido la mitad para Miguel, y la otra mitad para mi, con dos de los cuerpos simétricos.

En el hall queríamos un zapatero accesible, donde poder dejar y coger los zapatos de mas uso, y una zona para colgar chaquetas y abrigos, algo que resulta muy práctico al llegar o salir de casa porque siempre está en su sitio y no hay trastos por el medio.En el estudio, colocamos otro zapatero amplio para seguir almacenando zapatos pero los que menos se usan, y también guardamos prendas de Miguel y mías que pertenecen a la estación en la que no estamos, ya que las de la estación en curso son las que tenemos en el dormitorio de matrimonio.En el pasillo contamos con dos cuerpos, uno para guardar la tabla de planchar, el cubo, la fregona y la aspiradora, y otro destinado para almacenar la ropa que está pendiente de planchar. De este modo, nunca se tienen estas prendas por el medio.Hasta la fecha, todo resulta super práctico, pero soy consciente que con los años y el paso del tiempo tendemos a acumular y guardar cosas que no usamos y que son las que empiezan a fomentar los malditos problemas de espacio. La clave es ser prácticos y tirar todo aquello que no usemos. esto lo intentaré poner en práctica según pase el tiempo :-)De momento, seguiré disfrutando de la amplitud y el orden, jajaja.

¿Qué tal os organizáis en casa con el cambio de armario? ¿Disponéis de espacio suficiente? ¿Cuál es vuestro principal problema a la hora de organizar los interiores?

Feliz día.

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Sonia Escribano

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